Clasificación de zonas ATEX: qué es, cómo se determina y cómo se representa

En numerosas instalaciones industriales se manipulan sustancias inflamables, como gases, líquidos o polvos combustibles, que pueden formar atmósferas explosivas al mezclarse con el aire. Estas situaciones representan un riesgo significativo para la seguridad de las personas, los equipos y las propias instalaciones.
Para controlar este riesgo, es fundamental identificar las zonas donde existe la posibilidad de que se generen estas atmósferas peligrosas. La clasificación de zonas ATEX permite dividir la instalación en áreas según la probabilidad y duración de la presencia de una atmósfera explosiva, lo que facilita la adopción de medidas preventivas específicas en cada caso.
Este análisis se suele plasmar en un mapa de zonas ATEX, una representación gráfica de la planta que indica claramente las áreas con riesgo de explosión. Este mapa es una herramienta clave para la gestión de la seguridad, ya que establece el criterio para la selección de equipos adecuados, el diseño de las instalaciones y la implementación de procedimientos seguros de trabajo.
¿Qué es una zona ATEX?
Una zona ATEX es un área dentro de una instalación industrial en la que existe el riesgo de que se forme una atmósfera explosiva debido a la presencia de sustancias inflamables. Estas atmósferas pueden generarse principalmente por la suspensión o acumulación de:
- Gases inflamables.
- Vapores de líquidos inflamables.
- Polvo combustible.
Cuando estas sustancias se mezclan con el oxígeno del aire en proporciones específicas, cualquier fuente de ignición (como una chispa eléctrica, una superficie caliente o una llama abierta) puede desencadenar una explosión.
Marco Normativo y Estándares de Clasificación
De acuerdo con la Directiva Europea 1999/92/CE (relativa a la protección de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas), los empresarios y usuarios tienen la obligación legal de evaluar dichos riesgos y realizar la correspondiente clasificación de zonas en sus instalaciones.
Para llevar a cabo esta delimitación técnica de manera rigurosa, se recurre a diferentes estándares internacionales y guías sectoriales de reconocido prestigio:
- Normativa Internacional / Europea: * UNE-EN / IEC 60079-10-1: Para la clasificación de áreas con presencia de gases y vapores inflamables.
- UNE-EN / IEC 60079-10-2: Para la clasificación de áreas con presencia de polvo combustible.
- Normativa Americana: * NFPA 497: Práctica recomendada para la clasificación de ubicaciones de procesos químicos para gases y vapores inflamables.
- Guías y Prácticas Sectoriales: * EI 15 (antigua IP15): Código de buenas prácticas del Energy Institute ampliamente utilizado en el sector del petróleo y gas.
- API RP 505: Práctica recomendada del American Petroleum Institute para la clasificación de ubicaciones en instalaciones petroleras.
Importancia de la Clasificación
Este proceso de identificación y delimitación en función de la frecuencia y duración de la atmósfera explosiva es una parte fundamental del análisis de riesgos en instalaciones industriales. Su correcta aplicación permite:
- Evaluar con precisión el nivel de riesgo de explosión en cada área.
- Seleccionar equipos y sistemas de protección adecuados (con certificación ATEX o marcado específico) para trabajar de forma segura.
- Aplicar medidas organizativas y de prevención específicas (permisos de trabajo, ventilación, control de fuentes de ignición).
Por qué es clave conocer y clasificar correctamente las zonas ATEX
La correcta clasificación de las zonas ATEX es esencial para gestionar de forma eficaz el riesgo de explosión en instalaciones industriales. Este proceso permite identificar con precisión las áreas donde pueden generarse atmósferas peligrosas y actuar en consecuencia. En la práctica, la clasificación de zonas permite:
- identificar las áreas con riesgo de explosión dentro de la instalación
- seleccionar equipos certificados y adecuados para cada tipo de zona
- diseñar e implementar medidas de seguridad eficaces, como ventilación, control de fuentes de ignición o procedimientos de trabajo seguros
- cumplir con la normativa vigente en materia de seguridad industrial
Además, esta clasificación constituye la base fundamental para la elaboración del Documento de Protección contra Explosiones (DPCE). La obligatoriedad de elaborar y mantener actualizado este documento viene exigida a nivel europeo por la Directiva ATEX 1999/92/CE, la cual está transpuesta a la legislación española mediante el Real Decreto 681/2003, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo.
Qué factores determinan una zona ATEX

La clasificación de zonas ATEX no es un proceso arbitrario, sino que se basa en el análisis detallado de distintos factores técnicos propios de cada instalación. Estos elementos permiten evaluar la probabilidad de formación de una atmósfera explosiva y, por tanto, definir el nivel de riesgo en cada área.
Entre los factores más relevantes se encuentran:
Tipo de sustancia inflamable
El comportamiento del riesgo varía según la naturaleza de la sustancia presente:
- gases o vapores inflamables
- polvo combustible
Cada uno presenta características diferentes en cuanto a dispersión, ignición y peligrosidad.
Frecuencia de liberación
Se analiza con qué frecuencia puede liberarse la sustancia inflamable durante el proceso productivo, ya sea de forma continua, ocasional o accidental. Este aspecto es clave para determinar el tipo de la zona.
Ventilación del área
La calidad de la ventilación influye directamente en la acumulación de sustancias inflamables. Sin embargo, su impacto varía según el tipo de sustancia:
- En gases y vapores de líquidos inflamables: Una ventilación adecuada es fundamental, ya que genera dilución, dispersa las sustancias y reduce significativamente tanto la probabilidad de formación de atmósferas explosivas como la extensión del área clasificada.
- En polvo combustible: Una ventilación inadecuada o mal diseñada puede resultar contraproducente, ya que el movimiento del aire puede provocar la dispersión del polvo acumulado, generando nubes inflamables y aumentando el riesgo de explosión.
Configuración del proceso
El diseño y funcionamiento de la instalación también son determinantes, incluyendo:
- los equipos utilizados
- los puntos de carga y descarga
- las zonas de almacenamiento de materiales
Todos estos factores se estudian de forma conjunta durante el proceso de clasificación de zonas ATEX, con el objetivo de establecer medidas de seguridad proporcionales al nivel de riesgo identificado.
Clasificación de zonas ATEX: gases y vapores
En instalaciones donde existen gases o vapores inflamables, la clasificación de zonas ATEX se divide en tres categorías en función de la probabilidad y duración de la presencia de una atmósfera explosiva.
Zona 0
Es el área donde la atmósfera explosiva está presente de forma continua o durante largos periodos de tiempo. Se trata del nivel de riesgo más alto, por lo que requiere las máximas medidas de seguridad.
Ejemplos habituales:
- interior de tanques
Zona 1
Corresponde a áreas donde la atmósfera explosiva puede aparecer ocasionalmente durante el funcionamiento normal de la instalación. El riesgo es significativo, aunque no constante.
Ejemplos habituales:
- zonas cercanas a válvulas o conexiones
- puntos de carga o descarga
Zona 2
Incluye áreas donde la formación de una atmósfera explosiva no es probable en condiciones normales de operación, pero podría producirse de manera puntual y durante cortos periodos de tiempo. En este caso, el nivel de riesgo es menor, aunque sigue siendo necesario aplicar medidas preventivas.
Ejemplo de zona 1 y 2:
Vapor de una válvula de respiración al aire libre, de un recipiente de proceso
Características de la ubicación:
- Situación interior: Emplazamiento sin obstáculos
- Presión ambiente, Pa: 101 325 Pa
- Temperatura ambiente, T: 20ºC (293K)
- Velocidad de ventilación, Uw: 1,0 m/s
- Disponibilidad de ventilación: Buena (velocidad del aire en condición de calma meteorológica)
Efectos del escape:
- Grado de dilución: Medio
- Tipo de zona(s): Zona 1 + Zona 2
- Grupo de material y clase de temperatura: IIA T1

Clasificación del emplazamiento peligroso:
Teniendo en cuenta los correspondientes parámetros, los siguientes emplazamientos peligrosos son específicos de la válvula de respiración estudiada (véase la figura 1).

Clasificación de zonas ATEX para polvo combustible
En instalaciones donde se manipulan polvos combustibles, la clasificación de zonas ATEX también se divide en tres categorías, adaptadas al comportamiento específico de este tipo de sustancias.
Zona 20
Es el área donde existe presencia continua o frecuente de una nube de polvo combustible en suspensión. Se trata del nivel de mayor riesgo en este tipo de entornos.
Ejemplos habituales:
- interior de silos
- interior de filtros de mangas
Zona 21
Corresponde a áreas donde puede formarse una nube de polvo combustible durante el funcionamiento normal de la instalación. El riesgo es significativo, aunque no permanente, y requiere medidas de control adecuadas.
Ejemplos de emplazamientos que pueden dar lugar a zona 21:
- emplazamientos adyacentes a los contenedores de polvo y en la inmediación de las puertas de acceso sometidas a retiradas frecuentes o a aperturas por necesidad de la operación cuando en el interior está presente una atmósfera explosiva de polvo.
- emplazamientos exteriores a los contenedores de polvo en las proximidades de los puntos de llenado y de vaciado, alimentación de cintas, puntos de tomas de muestras, de estaciones de descarga de camiones, de puntos de vertido de las cintas transportadoras, etc., cuando no se emplean medidas para prevenir la formación de atmósferas explosivas de polvo.
- emplazamientos exteriores a los contenedores de polvos en donde se acumula el polvo y donde, debido a las operaciones del proceso, la capa de polvo es susceptible de ser dispersada y formar atmósferas explosivas de polvo.
Zona 22
Incluye zonas donde la formación de una nube de polvo combustible no es probable en condiciones normales, pero podría aparecer de forma ocasional y durante cortos periodos de tiempo. Aunque el riesgo es menor, sigue siendo necesario aplicar medidas preventivas.
Errores frecuentes al clasificar zonas ATEX
La clasificación de zonas ATEX es un proceso técnico que requiere un análisis riguroso de la instalación y de sus condiciones reales de operación. Sin embargo, en la práctica es habitual cometer ciertos errores que pueden comprometer la seguridad o generar sobrecostes innecesarios. Entre los fallos más comunes se encuentran:
1. Clasificar zonas sin analizar correctamente el proceso
Realizar la clasificación de forma genérica o basada en suposiciones, sin estudiar en detalle cómo funciona realmente la instalación, puede llevar a resultados poco fiables. Para evitarlo, es indispensable abordar este proceso mediante un equipo de trabajo multidisciplinar formado por el usuario (titular de la instalación) y el técnico clasificador. Este equipo debe integrar, como mínimo, los siguientes perfiles:
- Ingeniero de Proceso: Aporta el conocimiento de las variables operativas, sustancias y flujos.
- Ingeniero Eléctrico / Mantenimiento: Define las características de las instalaciones y equipos existentes.
- Responsable de Seguridad: Asegura el cumplimiento normativo y la prevención de riesgos globales.
2. No considerar fugas o liberaciones reales de material
Es fundamental tener en cuenta posibles escapes, pérdidas o emisiones durante el funcionamiento normal o en situaciones anómalas, ya que son una fuente habitual de atmósferas explosivas. A este respecto, cabe precisar que la norma se refiere estrictamente a «situaciones previsibles» y no a situaciones catastróficas.
3. Subestimar la acumulación de polvo combustible
En entornos con polvo, no solo importa la nube en suspensión, sino también los depósitos acumulados que pueden dispersarse y generar una explosión secundaria.
4. No revisar la clasificación tras cambios en la instalación
Las modificaciones en equipos, procesos o condiciones de operación pueden alterar el nivel de riesgo, por lo que la clasificación debe actualizarse periódicamente (habitualmente cada 3 o 5 años) o de forma inmediata ante cualquier modificación sustancial de la instalación. Cabe recordar que la Directiva ATEX (2009/104/CE / Real Decreto 681/2003) obliga legalmente al empresario a realizar estas revisiones y actualizaciones periódicas para mantener vigente el Documento de Protección Contra Explosiones (DPCE).
5. Utilizar criterios demasiado conservadores o demasiado laxos
Una clasificación excesivamente restrictiva puede encarecer innecesariamente la instalación, mientras que una demasiado permisiva incrementa el riesgo de accidente. Por ello, es fundamental mantener un criterio basado en el estado actual de la técnica, siendo lo más acertado de forma general aplicar las normas internacionales vigentes (IEC 60079-10-1 para gases y vapores, e IEC 60079-10-2 para polvos combustibles) para garantizar un equilibrio óptimo entre seguridad y coste.
Consecuencias de una clasificación incorrecta.
Una clasificación inadecuada de las zonas ATEX puede tener consecuencias graves tanto desde el punto de vista de la seguridad como a nivel legal y económico. Al no reflejar correctamente el riesgo real de la instalación, se pueden tomar decisiones erróneas que comprometan el funcionamiento seguro de los procesos.
Riesgos de seguridad
Una evaluación incorrecta incrementa significativamente la probabilidad de accidentes:
- mayor probabilidad de ignición
- riesgo de explosiones industriales con posibles daños personales y materiales
Problemas normativos
El incumplimiento de los requisitos legales en materia ATEX puede derivar en sanciones y responsabilidades:
- incumplimiento de la normativa aplicable
- posibles responsabilidades legales en caso de incidente
Impacto económico
Las decisiones basadas en una mala clasificación también afectan a la rentabilidad de la instalación:
- uso de equipos inadecuados o no certificados
- paradas de producción por incidentes o inspecciones
- necesidad de realizar modificaciones correctivas, generalmente más costosas que una planificación adecuada
Ejemplo de mapa de clasificación de zonas ATEX
Un mapa de clasificación de zonas ATEX es la representación gráfica de las áreas con riesgo de explosión dentro de una instalación industrial. Su objetivo es mostrar de forma clara y visual dónde pueden formarse atmósferas explosivas y qué nivel de riesgo existe en cada zona.
En estos planos se incluyen habitualmente:
- los equipos del proceso (tanques, tuberías, sistemas de filtrado, etc.)
- las áreas clasificadas alrededor de dichos equipos
- el tipo de zona ATEX asignado (Zona 0, 1, 2 o 20, 21, 22)
Gracias a este tipo de representación, ingenieros, responsables de mantenimiento y personal de seguridad pueden identificar rápidamente las áreas críticas y tomar decisiones informadas sobre el uso de equipos, las medidas de protección y los procedimientos de trabajo.
Además, los mapas de zonas ATEX facilitan la comunicación entre los distintos departamentos implicados y sirven como referencia durante inspecciones, auditorías o modificaciones en la instalación.
En los estudios realizados por empresas especializadas como Adix, estos mapas constituyen una parte esencial de la documentación técnica del análisis ATEX, ya que integran de forma visual toda la información obtenida durante la evaluación de riesgos.
Ejemplo realizado por Adix:
En la nave se realiza destilación discontinua. Cuenta con dos tipos de alquitaras (las de vapor en funcionamiento y las de leña fuera de servicio), además de un nuevo equipo de destilación instalado junto a las de leña.
Clasificación de Zonas:
- Zona 0: * Interior de los depósitos de producto (en el espacio libre entre el líquido y la parte superior del contenedor) con más de un 30% v/v de etanol.
- Zona 1: * Una esfera de 1,5 metros de radio alrededor de la salida del venteo de las alquitaras.
- Zona 2: * El interior de las alquitaras y de los condensadores (asociado a los procesos de arranque y parada).
- Una esfera de 1 metro de radio alrededor de posibles puntos de fuga de vapor en alquitaras y condensadores.
- El área del posible charco por fugas en bombas, válvulas y uniones (con un alcance de 1,5 metros en horizontal y 1 metro en vertical hacia arriba).

Conclusión
La correcta clasificación de zonas ATEX es un elemento esencial para la gestión del riesgo de explosión en instalaciones industriales donde se manipulan sustancias inflamables o polvos combustibles.
Comprender los factores que determinan la formación de atmósferas explosivas y analizarlos de manera rigurosa permite identificar con precisión las áreas de riesgo dentro de la instalación. A partir de esta evaluación, la representación mediante mapas de clasificación facilita una visión clara y estructurada de dichas zonas.
Este enfoque no solo permite aplicar las medidas de seguridad adecuadas en cada área, sino que también contribuye a la selección correcta de equipos, al cumplimiento normativo y a la prevención de accidentes. En conjunto, una adecuada clasificación ATEX es clave para garantizar la seguridad de las personas, la integridad de las instalaciones y la continuidad de los procesos industriales.

